Toda organización necesita optimizar y hacer eficientes cada uno de sus procesos. Una de las técnicas de gestión bajo la lógica Lean que actualmente se está ampliando a diversos sectores es  el mapa de flujo de valor o VSM.

El VSM es básicamente representar gráficamente las operaciones, su secuencia, y los flujos de información, generando herramientas simples y visuales que permiten analizar los procesos. Una estrategia de VSM implicará un esfuerzo por parte de la organización ya que se requiere modificar el foco de nuestra atención, y definir de forma clara y realista lo que se está haciendo. En resumen se debe dejar de lado los resultados para observar los procesos.

La pregunta es ¿Cómo empezamos? Como primer paso se debe mirar lo que hacemos y definir las diferentes partes de los procesos, quién se encarga y participa de cada una, qué se obtiene, los flujos de información e interacción entre las partes, etc. En resumen debemos  tratar de definir de la forma más completa y realista posible la forma en la que se trabaja. Para ello es recomendable ir trabajando por procesos separados. Abordando asuntos de complejidad creciente.

Utilizando lógicas de Lean management, podemos ser capaces de tener una información más adecuada sobre cómo funcionan nuestros proceso

Una vez que tenemos toda la información, llega el momento de graficarla como un mapa de flujo, incluyendo el tiempo en que se tarda en generar un producto o servicio completo. Y este será el tiempo que tendremos que modificar.

El siguiente paso es identificar en nuestro flujo las actividades necesarias y que agregan valor al producto y las actividades necesarias que no agregan valor, las actividades no necesarias o fuente de desperdicio (de tiempo o recursos)

Con esta información realizamos otro mapa que nos indique la forma deseada, sin desperdicio (de tiempo o material). Comparando ambas realidades podemos ir identificando aún más elementos que nos servirán para ir organizando los pasos a dar en un proceso de mejora continua de nuestra empresa.

Un elemento clave en esta estrategia es capacitar a los trabajadores e implicarlos, que puedan dar sus opiniones y recomendaciones de mejora, ya que ellos conocen mejor que nadie qué hacen y qué podría cambiarse.

En definitiva, utilizando lógicas de Lean management, podemos ser capaces de tener una información más adecuada sobre cómo funcionan nuestros procesos, obteniendo:

-Identificación de los desperdicios que presentan nuestros procesos.

-Identificación de las zonas de mejora de forma gráfica y simple.

-A partir de los datos anteriores nos ofrece el poder generar planes de mejora, mediante cambios pequeños, concretos y medibles.

Por tanto, nos ayudará a comenzar a reducir nuestros costos y a orientarnos a hacer nuestros procesos más eficientes.